
La subjetivación política en el ámbito educativo implica salirse de la explicación que ordena
para pasar a la implicación de los sujetos, del pedido de obediencia al reconocimiento del otro, del control a la confianza instituyente. Asumiendo la igualdad de las inteligencias, se puede proponer una pedagogía cuyo ejercicio sea una fuente de inspiración de las voluntades
de aprender y cambiar.
(Vidoz y Coicaud, 2015)